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Somos la Congregación de Hermanas Carmelitas de la Caridad.
Joaquina vivió en una sociedad marcada por la violencia de guerras, de injusticias socio-económicas y políticas. Vivió en una Iglesia y en una vida religiosa afectadas por la profunda transición histórica del siglo XIX.
Es precisamente en este contexto en el que Joaquina, en una búsqueda constante, descubre que el mismo Dios, que se hizo carne en Jesús de Nazaret, está en los que sufren las consecuencias de esta dura realidad. Su respuesta profética a esta experiencia mística es convocar mujeres pobres que con el trabajo y algunas limosnas podrán mantenerse y abrazar la pobreza y así vivir como religiosas. Esta es nuestra herencia carismática.
La propuesta de Joaquina es clara: Trabajar por la gloria de Dios y el bien del prójimo. Y para llevar a cabo esta misión necesita tres cualidades de espíritu entre sus hijas: para los hospitales, casas de caridad para instruir y cuidar a los pobres y, las otras, para la enseñanza. Con nuestro talante sanador, educador y liberador, necesitamos hoy rescatar el sentido de instruir y cuidar, así como identificar cuáles son los "hospitales, casas de caridad y escuelas" en la realidad emergente y dónde se encuentran las víctimas de las nuevas pobrezas.
Joaquina de Vedruna nos urge a un estilo de vida que es una verdadera apuesta por la humanización. Habéis de mirar y cuidar a los prójimos como si vieseis al mismo Jesucristo en persona. Para nosotras "mirar", y "cuidar" a la persona como a Jesucristo es fuente de vida y alegría, de humanización y de salvación.
Llegaremos así a ser mujeres y comunidades humanizadoras, a la vez que defensoras de la vida allí donde está siendo más amenazada.
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